Mariposas sobre bastidores verdes. Tus ojos son dos mundos que amanecen cada vez más temprano.
Flores que no son flores. Regalos de barro entregados en la mano.
Descubrís las gotas de agua. Este momento que no voy a olvidar. Una hoja de marzo cayó sobre nuestras cabezas unidas. Sobre tu respiración en mi cuello, sobre tus manos acariciadas.
Llevo todo esto en mi cuerpo. No lo voy a dejar ir jamás.
Amanecen tus mundos hija mía, nunca dejan de mirar.
lunes, 14 de noviembre de 2011
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