Este
espanto de amor se reveló como las nervaduras de una hoja al sol, se desbordó
como cortinas por ventanas abiertas.
Este
espanto de amor se extendió como temblores en el agua.
Trato de
mantenerlo simple. Decir: esta mano es una mano; esta mesa, es una mesa.
Pero esta
cama no es esta cama, sino el lugar donde te he servido mi espanto de amor.
Las
ventanas están llenas de esperarte. Los almohadones vacíos de tu forma de sentarte.
Los muebles
crujen porque te lloran a gritos. O quizás sólo por la puta física.
Esta habitación es tu ausencia.
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