lunes, 5 de diciembre de 2011

REMISEREANDO



Las remiserías son ese lugar al que van a morir los autos. Un purgatorio de ceniceros metálicos Gancia-Cinzano y sillones de cuerina. Forzosamente, los remiseros deben llamarse llamarse Néstor u Osvaldo. De la misma manera, han de tener una cadena o pulsera de oro, profesar su fe por algún club de pasado glorioso y presente funesto y practicar el ritual de lavar el auto con menos de un litro de agua.

Todo remisero debe predecir el futuro amargo como una banda elástica en la boca…

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